Momentos de gloria que ya no sientes que están en tú vida, los que un día desaparecieron al intentar ver que las cosas cambiarían, momentos que la felicidad entre los dos funcionaba.
Ahora te das cuenta que las cosas no han cambiado nada y que aun sigue el mismo remordimiento por dentro que el que hace un tiempo atrás sentías.
Dolor? No. Más que dolor es la rabia de ver que la felicidad que necesitas es la que quizás él vive con otra, la que quizás solo tú puedes darle a ella.
Y ella, sólo piensa que solamente existe tú, persona con la que el resto de su vida quería pasarla, persona a la que cuando besó le dio miedo a repetir por el rechazo, persona a la que abandonaste un día y aún sin saber el porque sigue ahí, persona que ahora te da el cariño de amigo y tu a parte de ese cariño sientes otro diferente hacia él.
Y ahí sigue esa huella que le dejaste que cada vez que te ve y te mira se despierta, huella que por que muchos otros hayan pasado por su vida no han logrado borrar, y ahora es cuando realmente el no verte, no tenerte, no hablar diariamente, ella se da cuenta de que de verdad te quiere para siempre, que quiere tener tu sonrisa diaria, que la suya se la des sin pensarlo dos veces, que ella pueda mirarte a los ojos y que se despierte esa sonrisa en la cual un día se perdió.
Y entonces ahora ella piensa y se da cuenta de que realmente la sonrisa con la que se levantaba diariamente era por ti, porque pasaría el día a tu lado y hablando como de costumbre y en la actualidad, cuando lleguen unos meses la cosa espera que cambie…
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